El cáncer de seno ocurre cuando las células del tejido mamario crecen de forma anormal y descontrolada, formando un tumor. Es el cáncer más frecuente en mujeres a nivel mundial y el más diagnosticado en los países donde operamos.
Inversión, cambios de posición o secreción sin presión especialmente si es en un solo seno son señales de alerta inmediata.
Enrojecimiento persistente, descamación o hundimientos en la piel son cambios que merecen atención médica.
Cualquier protuberancia nueva al tacto, ya sea dura o suave. Recuerda revisar también axilas y clavículas.
A veces el cáncer no presenta síntomas al principio. Por eso conocer tu cuerpo es tu mejor brújula de detección temprana.
Aunque no existe una causa única, ciertos factores pueden aumentar las probabilidades. Muchas mujeres diagnosticadas no presentan factores identificables — nadie está exento.
La prevención es un viaje que se construye día a día. Se divide en dos grandes rutas: los hábitos que eliges y la detección que planificas.
Realízalo una vez al mes, entre el día 7 y 10 después del inicio de tu menstruación. Tus manos son la primera herramienta de detección.